martes, 29 de septiembre de 2015

It’s true love… Mi primer encuentro con el Rebel Heart Tour

El plan original era estar en la noche de apertura. Sería en agosto, en Miami. Pero a veces las cosas no ocurren como uno las planea (si lo sabré yo), así que desafiando cualquier situación adversa, y recordando cómo han sido las ocasiones anteriores, volví a ver a Madonna el sábado 26 de septiembre del 2015, durante su parada en Boston del Rebel Heart Tour.

No importó que el plan de Miami siga en pie para finales de enero, ni que haya conseguido boletos maravillosos para el día de Reyes del 2016 en México. El ver a Madonna nuevamente, sin tener que esperar tanto, se hizo una posibilidad, que se cumplió superando, como suele suceder, las expectativas.

Con un viaje que resultó lo más completo posible, la “cereza en el pastel”, que me llevó a seguir la celebración de mi cumpleaños (la oficial al menos) y a disfrutar mis merecidas vacaciones anuales, fue el pretexto de nuevamente presenciar un espectáculo de la Reina del Pop.

No sé si Boston era la mejor opción en cuanto al sentimiento de la gira, sin embargo, los asientos fueron los mejores. Sin desembolsar “tanto”, conseguimos muy buenos lugares para la sección, que nos tuvo lo más cercano al escenario, desde las gradas. Obvio, después de la experiencia del “Golden Triangle” en el MDNA Tour, el prácticamente sentir el sudor de Madonna es algo que se extraña, pero ya llegará el concierto de México, donde eso ocurrirá.

Como ha ocurrido con las seis giras que ya había visto en la carrera de la Reina del Pop, el enfrentarme a un nuevo espectáculo era algo que causaba mucha emoción, ansiedad y felicidad. Lo he dicho y escrito en muchas ocasiones: si no tienen un ídolo, consíganse uno, en realidad, se la pueden pasar muy bien, con todo lo positivo y negativo que ello conlleva.

Las dos horas del Rebel Heart Tour que presencié, me dejaron con ganas de más, con la “necesidad” de repetir la experiencia, de que Madonna sienta mi presencia, de escuchar una y otra vez las nuevas versiones, de tener las grabaciones, el Blu Ray… aunque todo con la dosis necesaria, dará para un par de años, más, seguramente.

La espera por el inicio del concierto se hizo larga, como siempre, pero no tanta como en el 2012, cuando hubo que esperar en el frío y parado. Poco antes de las 9:30 inició el show, con una apertura en video, que una vez más hizo que mi piel se pusiera de “gallina”. Iconic arrancó la velada, con la promesa de que yo también nací para ser una súper estrella… o al menos por esa noche.


Y aunque hubiera preferido que Bitch I’m Madonna fuera más fiel al video (sí, yo lo amo), ya con Burning up, estaba elevado. Es maravilloso escuchar por primera vez las nuevas rolas de tu artista favorito en vivo, pero ¿saben lo que es escuchar las más viejitas? ¿Esas que te recuerdan los primeros momentos en los que te hiciste fan? Bueno, pues así anduve con Burning up.


Sí, Holy Water es todo lo que han dicho. Madonna y las monjas haciendo tubo se ven más impresionantes en vivo, pero lo que a mí me impactó más fue la escena de “La última cena”. Yo creo que es una de las imágenes religiosas que más me inquietan o llaman la atención, y verla recreada en vivo, me estremeció…con todo y el “Yeezus loves my pussy best”. Lo mejor de Vogue, el rap, presente con imágenes religiosas, hacen todavía más esta escena, una de las esenciales del tour, que sigue con la parte “Folkronica” del disco: Devil Pray.


Gracias al “interlude” de Messiah, he encontrado un nuevo amor a esta rola del Rebel Heart, que una vez más muestra que esos encantos que lanza Madonna en sus fans, siguen surtiendo efecto.

La segunda sección fue (o es) mi favorita. Sí, Body Shop no es un clásico, pero lo que viene después, fue mi momento más alto. Por primera vez me pasó algo en un concierto de Madonna. Siempre me pongo como loco: grito, canto, bailo, brinco. En el Rebel Heart Tour me conmoví por primera vez, hasta las lágrimas. Y esto fue gracias a True Blue. Una rola que nunca ha sido mi favorita, me tocó como nunca. Igual tuvo que ver que nunca, en los 26 años que tengo de fan, había escuchado en vivo.

Y qué decir de Deeper and Deeper. Con temor a decir una blasfemia, creo que es la mejor versión en vivo de la rola (sí, mejor que la del Girlie Show del 93). Aparte de Heartbreak City, tener por primera vez Love Don’t live here anymore, no tuvo madre. Soy de lo que dicen y aseguran que Madonna demostraba ese gran poderío vocal desde sus inicios. Sino, escuchen la versión original de esta rola de su segundo disco.

Y de ese álbum lanzado hace 31 años, una vez más, una versión que se convirtió en la favorita, a pesar de tantas ·re-invenciones”: Like a virgin. Demostrando que a pesar de los bailarines, las pantallas y toda la parafernalia, una sola persona, Madonna, llena un escenario, y puede mover las masas, tenga la edad que tenga.


Erotica, Justify My Love y S.E.X. se volvieron una misma para dar paso a Living for love. Aunque no amo el remix que interpreta, sentí una vez más la piel chinita al ver recreado el ahora icónico momento de la capa.

Lo que seguramente causará varios comentarios para el público latino seguramente será la sección “latina”, mezcla entre española y mexicana, algo muy gringo y que a nosotros nos resulta tan raro, al tener tan claro las diferencias… pero creo que para fuera resulta muy llamativo. De nuevo estuvo La isla bonita, de lo que no me quejo, a mí sí me gusta y me recuerda mucho a mi mamá, porque creo que es la única canción que ubicaba y le gustaba de Madonna. Juntas Dress You up, Into the groove y Lucky star, me llevaron una vez más a los ochenta, tal vez a mi cumpleaños de 1989, cuando yo solo, en la sala de la casa, escuchaba los primeros álbumes de Madonna, y por un momento me sentía bien.

Who’s that girl, sí, ya he contado que con esa película me hice fan de Madonna, por cierto la he visto recientemente en la televisión, y escuchar por primera vez en vivo el tema, una vez más, lo sentí como un regalo especial solo para mí.

Algunos la odian, pero a mí me encanta Rebel Heart. Yo no soy Madonna, pero creo que también tengo mi historia, y de cierta forma, mis decisiones, pasos, logros y fracasos me llevan al lugar donde estoy hoy. Ver todas las imágenes de sus fans artistas, me emocionaron, y me hacen querer tener un tatuaje así, aunque me da mucho miedo elegir al artista indicado (he visto mucho Ink Master).

El mejor interlude sin lugar a dudas es Iluminati. Mis respetos para los bailarines, eso de desafiar la gravedad noche a noche, ha de ser todo un reto, lleno de adrenalina y diversión.

Music volvió con todo y un intro lleno de jazz. Candy shop, la más odiada, una vez más demostró que Madonna decide lo que hace, nos guste o no. Y aunque en repetidas ocasiones ha dicho cuánto la odia, una vez más, Material Girl sonó a todo volumen.


Lo que más han alabado los críticos en esta gira ha sido la voz de Madonna (o sea), y en La vie en rose, demuestra que le vale lo que le digan, al ponerse a cantar en francés.

Insisto que Unapologetic Bitch debe ser sencillo, es de lo más divertido, comercial y poderoso de Rebel Heart.


Y en muchas ocasiones dije que ya no quería Holiday en una gira de Madonna, pero que bueno que regresó para el encore el show. El primero en un tour de Madonna desde el Drowned World Tour.

El concierto acabó y yo quedé con ganas de más, frustrado por no haber estado más cerca, feliz por haberla visto de nuevo, emocionado porque sé que la tendré cerca en unos meses, y satisfecho porque mi ídolo ha demostrado una vez más lo que se consigue con trabajo, dedicación y amor a lo que hace, ¿qué mejor ejemplo, no?

El Rebel Heart Tour apenas comenzó, no sólo para Madonna, sino también para mí. Sigue Estados Unidos, Europa, y para enero me toca de nuevo en mi país, y en Miami. Hasta entonces, quedo con los recuerdos de mi primera parada de esta gira. Qué más quisiera ser como varios fans que veo que van a todos los conciertos… no sé cómo le hacen, pero mi economía no me lo permite, y tampoco mis obligaciones profesionales.

Sé que ella no me leerá, pero una vez más agradezco a Madonna, por seguir siendo esa persona que me hace escribir ensayos interminables, que me inspira, que hace que me ponga metas, las cumpla y quiera más.

Punto aparte merece el mencionar que nada de esto sería posible ni igual, sin ir a la aventura acompañado por la única persona que entiende a la perfección esta conexión con Madonna. Una vez más, muchas gracias Chris.

“It’s true love”, ¿No lo he demostrado ya varias veces?

Por cierto, tomé algunas fotos y vídeos, pero se ven feos, y me los quedo para mí. A ver qué pasa en México. Además están muy chicas las imágenes que Madonna ha compartido en sus redes .




Aquí dejo muy buenos artículos sobre el concierto de Boston:

El Boston Globe

El Boston Herald

Patriot Ledger

1 comentario:

Anónimo dijo...

Wow. La frase 'si no tienen un ídolo, consíganse uno' es lo más. En un mundo de que vive frenéticamente, no todos entienden el poder de un ídolo. Felicidades por el artículo. Sí yo con casi 10 años de ser fan no puedo con la emoción, no me quiero imaginar 27 años siendo fan. Afortunadamente la tendremos en Enero. Lo único que queda es esperar. Time goes by so slowly...