jueves, 21 de junio de 2007

EL ÚLTIMO DÍA MÁS FELIZ DE MI VIDA (HASTA EL MOMENTO)

Quisiera tal vez hacer una entrada larga, y reseñar punto por punto lo que ocurrió hace ya un año. Por otro lado creo que todavía es un poco difícil, al tomar en cuenta el lugar donde estoy en este momento, un tanto lejos, tanto física como emocionalmente, al momento y espacio de hace un año.

Hace exactamente 365 días, el miércoles 21 de junio de 2006, además de estar en una arena en un inolvidable concierto, más o menos por estas horas, después de estar un buen rato afuera de un hotel en pleno centro de Montreal, estuve lo más cerca que en mi vida he estado de mi ídolo, y yo creo, voy a estar.

De hecho, ese día es inolvidable, posiblemente y ahora que hago memoria, uno de los días más felices que he tenido en toda mi vida… tal vez desde entonces, el último hasta estos momentos.

Desde el inicio del mismo, hasta su final. Un día completo dedicado a Madonna. Las noticias que veíamos desde el hotel y el periódico anunciaban el lugar donde la reina del pop estaba hospedada. Gracias a el mapa que nos guió por todo Montreal, la ubicación de dicho hotel fue sencilla. Casi 3 horas después, de la presencia de medios, fans y curiosos, la diva salió para dirigirse a preparar su concierto. Fueron segundos. Mi cámara falló, afortunadamente el celular que tenía Chris no y así pudo quedar grabada esta pequeña, pero inolvidable foto para la posteridad.


Después de ahí vino la preparación para el concierto. El caminar desde el hotel por toda la maravillosa ciudad Canadiense fue algo emocionante. El llegar y ver todo el movimiento generado por la visita de Madonna es algo que pocas veces he visto, y efectivamente, me sentía en mi lugar y espacio.


El concierto fue otra cosa. Canción tras canción. Imagen tras imagen. Risas, llanto tal vez, emoción, mucha emoción. Sin darme cuenta las dos horas habían pasado. Una vez más mi experiencia de asistir a un concierto de Madonna había terminado, y sin embargo, el recuerdo estaba para quedarse para siempre.

El regreso en metro al hotel, dio paso todavía a la obligada visita al antro donde se haría una celebración post-concierto. Con todo y un travesti famoso (al menos por allá), el cierre del último día feliz de mi vida (hasta el momento), ocurría.

Una vez más lo digo, tal vez podría contar más y más detalles del viaje, de ese día. Creo que emocionalmente en estos momentos me cuesta un poco de trabajo, no obstante, las imágenes, los olores, las imágenes están muy frescas todavía.

Realmente creo que todos deberíamos tener a nuestros ídolos, la verdad que por esos momentos vale la pena existir.

Aquí dejo dos pequeñísimos videos de ese día que pude tomar con mi celular. Iba a ver un concierto, no a grabarlo!! Efectivamente, yo estaba ahí. Con la compañía perfecta, en el momento perfecto.

¡Cómo vuela el tiempo, y cómo se antoja una nueva gira de Madonna!

Live To Tell


Ray Of Light

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien dicen que recordar es vivir, y nada más de leer tu entrada se me pone la piel de gallina, me brilla la mirada y me transporto de vuelta a ese día, que aunque no tenía presente ahora me hace recordar lo afortunados que somos de tener a alguien que nos inspira y nos impulsa a tratar de ser mejores.

Se que vendrán más experiencias, nuevos conciertos, lugares y recuerdos, pero mientras tanto hace un año se cerró y abrió un nuevo ciclo para mí. Gracias por estar siempre presente en todos esos momentos especiales de mi vida. You are my Lucky Star!

Delirio dijo...

Estoy segura de que pronto vendrán mejores cosas…pero no olvides que ese último día más feliz sucedió gracias a ti. El arribo de lo mejor de tu vida está esperando que lo dejes venir.

Te quiero mucho.